La luz del exterior nos puede cegar, será mejor que guardemos los ojos, y nos abstengamos de pensar e imaginar, si abren el pozo lo que damos por cierto podría terminar.
Los sueños y la realidad se han mezclado de forma fascinante en un solo mundo, el de Tooru Okada protagonista de la obra de Haruki Murakami “Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo”.
El adentrase en este viaje onírico, es bajar a las profundidades de la tierra, donde cada pulsación se pierde en la oscuridad de nuestros pensamientos, limitándonos a tratar de asir una cuerda que nos mantenga vinculados con la luz de un mundo confrontado.
Antes de bajar por este húmedo pozo de letras que nos regala Murakami es recomendable acercarse un bate de baseball, tener a alguien de nuestra confianza que vigile desde la casa de enfrente y suficiente protector solar por eso de las manchas en la piel.
Si han dejado de fumar, compren dulces de limón y arriésguense a descender a un sueño vívido.
Goyette