Buñuel y sus gallinas son mi vida, les tengo cuasi fobia a esos animales que algún día volaron cuales espectros sucios y huecos.
No soporto tener una gallina cerca, ni a metros de mí, casi pudiendo llegar al pánico, mas no así los gallos, a los cuales les guardo respeto y admiración.
Las situaciones de la vida que te pudieran poner a lado de una de estas aves serían pocas y más viviendo en una ciudad, pero cabe mencionar que me he encontrado con gallinas muy urbanas, que conocen del asfalto, la sombra de un árbol seco y de un hogar que las acoge como inmigrantes del campo.
Hay muchas gallinas en la ciudad, y puertas que en cualquier momento se podrían abrir arrojándolas con coraje hacia mí.
Goyette
