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14 de julio de 2011

Entre nazis y Neruda

Serán esos ojos que temen ver de frente cuando se revela el sentimiento, las manos frágiles que apenas descubren el hueco de otras, los cigarros apresurados que se escapan mientras mantenemos la noche nuestra.

Tímidos son los rostros que se desprenden de los anteojos por temer chocar en los besos, es la madrugada que habla y distrae la atención de la ausencia de la cama.

Entre nazis y Neruda se pretende la calma, de corazones rotos y disparados a la espera del pronto gemido y brama.

29 de octubre de 2009

Versión tropicalizada

No me puede faltar el cigarro entre los dedos o sobre un cenicero, si es que decido contar una historia, sin embargo ahora me falta ese humo vertical cercano al mouse en las líneas que se suicidan con el folklore de la tierra húmeda. Cerca no hay trenes bala ni barrios informáticos que saturen las pupilas con sus impactantes anuncios que zumban al ritmo de la ciencia ficción, acá sólo se escucha el lamento del peso sucio y harapiento de cientos de hermanos guatemaltecos, hondureños y salvadoreños sobre los vagones del tren que le corta la circulación a una ciudad que apenas puede sobrellevar su historia y el mal auguro de su futuro como un organismo fuerte y sano. A pesar de todo voy perdiendo peso, me hago más etéreo, más leve, eso mismo que sólo Kundera lo puede explicar de una manera insoportable, parece que tiene que ver con la sangre y lo que esta significa en cifras que como dé lugar hay que reducirlas evitando el ron que era ingerido sin paragón.

@dosgallos aunque no cambio el jazz o la música clásica por el merengue o la salsa, inevitablemente uno es absorbido por ese cliché que pasa a ser una etiqueta del mundo burdo dónde sólo ciertos seres de belleza plástica compiten en su tiempo libre con cadenas informativas o se convierten en el hashtag del día gracias a una nueva estirpe de fans que los siguen por todas partes mientras haya conexión Wi-Fi.

Aquí no hay la belleza que puede ser percibida por quién puede sentarse en un parque enclavado en el centro de Tokio, ni tampoco existe la elocuencia por parte de mujeres que cojean, sólo hay salones de belleza ramplones administrados por niñas-mujer, que recién han dejado los estudios preparatorios y que ganan más que un médico o un abogado que también apenas lo es.

Y todavía espero ese libro y su traducción que lleva por título el año en que nací, para comprobar una vez más que sólo soy un personaje Murakamiano versión para Latinoamérica.

22 de agosto de 2009

Sigo postergando una carta a Chiapas

Sigo postergando una carta a Chiapas, he vuelto a quemar cigarrillos en el cenicero y a pasar noches de poca lluvia implorando por una musa de tintero digital.

Con un dejo más desenfadado permito que las tardes y la horas en ellas fluyan constantes a destinos inciertos pero cargados de una emoción que he solicitado desde hace poco tiempo, me veo en una habitación blanca con muebles pesados y diez libros en la estantería de mis primeros días futuros, quizá busque un lugar sin tráfico y por toda ciudad, un centro que sea un panal.

Tal vez mis líneas deberían ir al norte, donde me esperan las ganas de una mujer comprometida con la venta de libros y abrazada al ser, cuyo nombre tenía el profeta que es paloma de la paz.

Goyette

3 de junio de 2009

Serás en mí la tristeza de Kundera

Serás en mí la tristeza que se acomoda, la misma que posa su mano buscando acompañar el ritmo contenido en el pecho, y que entregada sólo le queda el suspiro que se vuelve viento frío sobre la carne alquilada, la misma que yace en el lecho.

Vendrán los días en que estemos lejos, esos dónde me involucre con una mesera tan provincial como yo, y del estilo de las enfermeras apasionadas de Kundera.

Hará calor y entonces probablemente volveré al cigarro, la postura y un vaso de ron con tintes de amargura y tres cubos de hielo.

Podremos olvidar las traiciones y regresar el saludo, acercarnos y quizá todavía amarnos, si es que todavía estamos.

Goyette

31 de mayo de 2009

Me he fumado dos cigarros

Me he fumado dos cigarros, el primero fue glorioso, sentía calma, y al mismo tiempo un nuevo ritmo en el corazón, el segundo no lo fue tanto.

Fue la tentación, el alcohol y el clima lo que propició que me pusiera un cigarrillo de nuevo en la boca, además de los argumentos que he querido hacer válidos para justificar esta caída, uno de ellos se debe a que he percibido que mi producción literaria ha sido muy inferior a la de aquella época en la que cualquier texto estaba respaldado por unos cinco cigarros como mínimo y el otro acompañando íntimamente a este, como el maldito y perfecto cliché pseudo intelectualoide que a veces me aviento. 

En este momento temo que las líneas por venir nazcan de una columna que se levanta en el descanso de un cigarrillo postrado en el cenicero. 


Goyette Dos Cigarros

17 de abril de 2009

Tal vez sea que escribo sin cigarro

Las arañas no provienen de mi sudor, de un vello ganoso de aventura o de un rincón sucio de mi habitación.

Es difícil precisar de donde salen estas arañas invisibles, hoy me encontré con una que lamentablemente pretendía morder mi espalda pero esta era real. >>tanto la espalda como la araña<<.

Ahora mismo las siento recorrer mis piernas, y al querer pillarlas vuelco mi mirada hacia ellas y nada.


Tal vez sea que escribo sin cigarro.


Goyette


1 de enero de 2009

Los propósitos simulados para un 2009 pronto a estallar

Primero: Darles vida a personajes egocéntricos, concéntricos y maníacos en una tira cómica.

Segundo: Aprender portugués o tener la paciencia de ampliar mi vocabulario japonés.


Tercero: Hacer permanente el abandono del cigarro.


Cuarto: Hacer de este año, el año de la nieve de limón y fresa.


Quinto: Ser piedra y cantera, sentado en Guanajuato.


Sexto: Ver-no depende de mí- a la Real Sociedad Campeón.


Séptimo: Evitar un suicidio-sin aviso- al estilo Murakami.


Octavo: Comer muchos nachos y tomar mucha cerveza.


Noveno: Me he parado aquí.




¡Será un gran año!


19 de agosto de 2008

Comandas de un mesero central

Fue así que la lluvia acumulada me llegó hasta las rodillas, pero con más ánimo que frío y hedor seguí avanzando a la liberalización interna que tenía enclaustrada desde hace varios meses.

He tomado un ritmo muy pausado y aburrido desde que terminé la carrera, ya no hay vacaciones ni regreso a clases en mi calendario a medio deshojar, no existen los lunes, jueves o domingos, todos los días dicen con rojo impreso “Desempleado”, desempleado formal, ya que afortunadamente sirvo mesas, fumo, y veo el box en el bar, un trabajo temporal que me da tiempo para pensar.

Me pongo el mandil y comienzo a trabajar recibiendo gente que invito a sentar, les pregunto por lo que van a tomar y en ocasiones me toman por sorpresa, así que admito no saber por cual o tal bebida, les pido un segundo y voy a preguntar, regreso y les tomo la orden en mi libreta mental, tal libreta usa como recursos mis dedos y señas propias con los mismos.

Me gusta trabajar en el bar, por las carencias que en este hay, tenemos tres cartas de vinos y bebidas no actualizadas y por demás tachadas, que tal pena dan, pero si gustan preguntar por alguna bebida, y si esta fuera posible de realizar, el precio también he de averiguar, si tan sólo un segundo me dan, se las puedo anunciar.

Goyette Dos Gallos


Nota:

Mesero: Camarero de café o restaurante.

29 de junio de 2008

Me voy tomando ron






















Sin que la tierra suene,

me voy tomando ron y

unas pocas precauciones,

reviso de nuevo el pasaporte.


Firmo, paso y orino sin poder,

entrego, espero, saludo

y me voy tomando ron.


Leo de guerrillas y comandantes

en el Charles De Gaulle,

abordo y me voy tomando ron.


Busco un portugués sin haberlo,

Londres parece un averno,

eso no importa,

me voy tomando ron.

13 de marzo de 2008

Me declaro adicto



A las sábanas,
las caricias,
cinco minutos más,
a la ternura,
al cigarro
mexicano
y el cubano,
al ceviche,
a la cerveza,
el viento,
los museos,
y el folk.


La sobremesa,
al limón,
la confianza,
tinta en los dedos,
un te quiero,
el ron antillano,
el chorizo verde,
un poema,
el cabello largo,
la lágrima sentida,
los medicamentos,
el cilantro,
el orégano,
el Corán,
los mantras,
el ayer.


La raza cósmica,
el dulce de leche,
libros,
el metro,
unos centavos,
el sindicalismo,
a los faroles,
la mostaza,
Víctor jara,
mis dedos.


Las bancas,
los perros,
los viajes,
el descanso,
la sombra,
el cariño,
el che,
la esperanza.


Un beso,
el náhuatl,
reír,
beber,
el rocío,
el teatro,
orinar,
las aceitunas,
el picante,
gemir.


El queso,
soñar,
el pan,
leer,
amar,
inventar,
esperar,
lamer,
y la sal.


Goyette Dos Gallos

Inspirado por la apología de
Paola Monti