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25 de enero de 2010

Deseo ser un maldito

Quiero castigarme con el frío de la noche para escupir lento.


Busco la ausencia de vello para coronarme en la soledad del viento.


Tengo hambre de llorar y maldecir a la tierra con suspiros rojos.


No sé, si los besos queman cuando repudias una caricia que no sabe a ron.


Duermo si los ojos me duelen de ver árboles insulsos y perros sin correa.


Bebo de noche para acompañar a Sal Paradise, en un viaje que hace autostop a la perdición.


27 de diciembre de 2009

Poetas que olvidaron mirar

El aullido en mi sueño es para quedarme un poco más en él.

*

Tengo ganas del aire que no acaricia pero que si muerde y convierte un impulso en una idea sostenida.

*

La mañana tiene la gracia de una flor que resiste la noche sin llorar.

*

Son horas en las que estamos sólo para caminar (poetas que olvidaron mirar).

*

Mi huerto

Sólo el arrepentimiento que se ha escapado de su aislamiento en plena hora del sueño golpea disimuladamente la inquietud del deseo doblemente nato.

*

Cabe la duda y la violencia en el corazón que me ha amado en una sintonía inexistente.

*

Vienen los torbellinos fríos de ser padre con alguien que recién se estrenó como madre.

*

Nos debilita el pesar y la sombra de un huerto que ya no se debe traspasar.

*

En su tierra natal vive alguien más que al igual que ella ha conocido la sensación de ser sin estar.

*

Su entrega a otra carne la hizo sin chistar, eso me quita el sueño y me hace meditar.

*

El deseo que tuvo se duplicó, el tiempo suyo y no mío murió, me muero en pleno invierno.

*

No engendró a ningún perro, pero tiene uno a lado, cuidando jadeante, al que fuera mi huerto.



2 de diciembre de 2008

Me siento vomitar versos

Me siento vomitar versos,
con la garganta mancillada,
todo me sabe a ocre,
no puedo tragar nada,
y me duele dar besos,
lacerado acento que te mando en sobre.

Arrancados mis silbidos por un cáncer prematuro,
voy adivinando mi futuro.
Son los hilos de respiración
los que me quedan en una canción.

Cenicero que es mi boca,
basurero de colillas y esponja,
tierra gris que ha de cubrirme
apagando en mi, muchos soles.

Goyette Dos Gallos

15 de abril de 2008

Ideas vomitivas



De repente la noche me cayó encima,
con todos los balbuceos
cantados desde la esquina.


Un hombre ruin reía,
inventando
una sinfonía.


Eran demasiados los dioses,
y pocas las jarras llenas de vacilaciones.


Tendido, florecían enredaderas
de leche y sal
sobre muros erguidos ante el mar.


Busqué una cabaña,
y ya encontrada,
la prisa me mandó
a la cama.


No me cabía el útero
en la mochila,
así que lo partí,
y lo dejé
apestando la cocina.





Goyette Dos Gallos
y dos corazones.