31 de agosto de 2008

En central se escucha también el ruido

Ayer viví una noche limpia en la estepa, recorrer las calles de central, sin detención, sin calor, sólo una noche que se limpiaba con el latir de una vida llana, lo que puede ser una vida en central.

Agotarse de luces, morir por estallidos sonoros y recorridos represivos desde una caja en el aire, hay un miedo que no se ha vivido, que por casi cien años es parte del olvido, es la historia de central y sus plazas apuntando aleaciones al retiro de un suicidio fallido.

En colectivo, pensar es el miembro amputado al que nos hemos sometido, su historia oficial y el camino ya recorrido.

En central se escucha también el ruido.

19 de agosto de 2008

Comandas de un mesero central

Fue así que la lluvia acumulada me llegó hasta las rodillas, pero con más ánimo que frío y hedor seguí avanzando a la liberalización interna que tenía enclaustrada desde hace varios meses.

He tomado un ritmo muy pausado y aburrido desde que terminé la carrera, ya no hay vacaciones ni regreso a clases en mi calendario a medio deshojar, no existen los lunes, jueves o domingos, todos los días dicen con rojo impreso “Desempleado”, desempleado formal, ya que afortunadamente sirvo mesas, fumo, y veo el box en el bar, un trabajo temporal que me da tiempo para pensar.

Me pongo el mandil y comienzo a trabajar recibiendo gente que invito a sentar, les pregunto por lo que van a tomar y en ocasiones me toman por sorpresa, así que admito no saber por cual o tal bebida, les pido un segundo y voy a preguntar, regreso y les tomo la orden en mi libreta mental, tal libreta usa como recursos mis dedos y señas propias con los mismos.

Me gusta trabajar en el bar, por las carencias que en este hay, tenemos tres cartas de vinos y bebidas no actualizadas y por demás tachadas, que tal pena dan, pero si gustan preguntar por alguna bebida, y si esta fuera posible de realizar, el precio también he de averiguar, si tan sólo un segundo me dan, se las puedo anunciar.

Goyette Dos Gallos


Nota:

Mesero: Camarero de café o restaurante.

23 de julio de 2008

El Espejo del Monstruo

Por las calles de Sevilla se percibe un horror más punzante que el cotidiano, gente estrafalaria en un festival de teatro callejero, consignas en los muros musicales de una ciudad llena de monstruos y un inspector que parece uno de ellos.

El Espejo del Monstruo, obra deliciosamente lóbrega del autor español Juan Ramón Biedma, donde el olor calcinado de la superstición, la religión y la abominación en el corazón de verdaderos monstruos se funden en una sofocante novela de monstruosidad y martirio.

Biedma consigue adentrarnos a un submundo lleno de malformaciones, ignota sexualidad y a la condena misma del aislamiento más profundo de nuestro ser, permitiéndonos descubrir al monstruo que yace arañándonos las entrañas.

Una vez emprendida esta aventura negra, será decisión de cada uno reconocer su propia anomalía y decidir aniquilarla o sobrevivir en esa mendicidad de la cual son conscriptos los verdaderos monstruos.


Goyette Dos Gallos


16 de julio de 2008

Rosas clandestinas



Una nueva tierra que se pretende construir
con espacios para vivir,
sin prejuicios que seguir,
harto de ondear banderas,
y de meternos con rameras,
vamos, que tenés al che en vuestras remeras.


¡Al sistema hay que combatir!
Antisistema para sobrevivir.
Luchando para no morir.
Al sistema hay que combatir.
Hoy quiero vivir.


Rosas clandestinas,
que de plazas tienen que huir,
sus espinas los han de herir.
Por su belleza tienen que sufrir.


¡Al sistema hay que combatir!
Antisistema para sobrevivir.
Luchando para no morir.
Al sistema hay que combatir.
Hoy quiero vivir.


No hay patria que sentir
si el Estado nos ha de perseguir.
No queremos huir,
De aquí somos y no nos vamos a ir.


¡Al sistema hay que combatir!
Antisistema para sobrevivir.
Luchando para no morir.
Al sistema hay que combatir.
Hoy quiero vivir.


14 de julio de 2008

Un cielo para dos aves

En el centro del lago de la luna, veo ese reflejo que pasa entre llamas y espadas, torres que se desmoronan al dulce beso de los cañones enfermos.

La locura se desvanece el un recuerdo lírico de crónicas ya bastante sudadas, en penitencia por cambiar su nombre de la tierra por el de un cristiano que ni siquiera es de judea.

Bendita Extremadura que nos dio en agua y pólvora a tan valientes visionarios, mi querido Cortés y mi apreciado Valdivia, fundadores y conquistadores de hombres y tierras ignotas.

Si pudiera asirme a sus barbas, aspirar de su aliento y todavía hablar el náhuatl o sentirme araucano, habría dominado la naturaleza propia de mi raza cósmica.

Un cielo para dos aves, una que lleva una serpiente en el pico y otra que volando pasa, bien podrían fundirse en una alquímica aleación o ser bordadas para un solo blasón.

5 de julio de 2008

Charcuterie

Se me han acabado los cigarros, y me he quedado con dos o tres palabras reprimidas en los dedos, una línea grasosa en la frente y con un íntimo campo de vello, en el mentón no tan prominente.

Son noches como esta, donde la neutra esclavitud de la luz en tinieblas, se regodea de invocar a un espíritu que me desprende de mis ropajes, entra por mis poros, subsana mis labios, jala de mi cabello, desliza caricias por mis mejillas y baja por el alba, estremeciendo mi gravedad y mi risa en tierna calma.

Felación va bien con una canción, una donde se pierda el tiempo como un niño mugroso en pleno mercado, donde los ritmos afroindoamericanos se confundan con el cortar pescuezos de pollos famélicos, entre miseria y jarana, donde la caída muda de las crestas me de un jalón de aire que me aprisione de la cintura para abajo.

Seguir inhalando con la misma cadencia ya no puedo, buscaré un pausa en la limpia oscuridad, hundiéndome entre luna y almeja sin vacilaciones; mi boca, una musa acuosa, de una noche que no ha sido infructuosa.