Me he agotado, llorado y vaciado el pensamiento de los anales siglopasaderos como a la vez colmado de luminarias estelares y de olores terrenales los sentidos perdidizos de mi época.
No me bastan los recuerdos en papel ni en piel, los he tirado todos, cortando letras de compromiso, y doblando imágenes inertes de necesidades no satisfechas.
Me quedé conmigo mismo, en un aliento advenedizo, sepultando colillas, esas que han sido maceradas por los dedos fríos de la noche.
Ya no es octubre, y menos abril, se viene diciembre y con el un sueño fabril.
Goyette


