1 de julio de 2009

Siempre de noche

Nos hemos conocido en las ruinas, esas mismas que lees, esas en donde con un gesto despreocupado te asientas entre mi pecho y hombro, muy cerca de mi cuello aún no cercenado.

En los restos de lo que será, evitemos la imagen de un libro desojado, del sexo comprometido y del beso en el aire olvidado, déjame ser en ti, estrecharte, retocar tus labios, curar mis ojos en tus hombros, respirar en tu manto negro y ser el gato que cuide de tu balcón.

Goyette

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Las ruinas se leen y se ven.

Mis recuerdos y un abrazo.

g.

Carlos Gregorio dijo...

Abrazos sobre las nuevas ruinas.


G.