24 de diciembre de 2007
22 de diciembre de 2007
Olivar
Hoy me voy a la cama con ganas de llorar,
de haber dicho más en vez de callar.
De pintar en un cuadro su bello olivar,
en la medida perfecta de su tierno mirar.
Hoy suspiro.
de haber dicho más en vez de callar.
De pintar en un cuadro su bello olivar,
en la medida perfecta de su tierno mirar.
Hoy suspiro.
14 de diciembre de 2007
Deseos de invierno
Deseos de Invierno
I
Me toma un poco de tiempo el vestirme, y al instante quiero volver a la cama, a veces con la intención de recuperar los sueños, pero estos se me van como polvo, y en otras ocasiones sólo es por evitar la luz del pueblo.
I
Me toma un poco de tiempo el vestirme, y al instante quiero volver a la cama, a veces con la intención de recuperar los sueños, pero estos se me van como polvo, y en otras ocasiones sólo es por evitar la luz del pueblo.
12 de diciembre de 2007
No quiero escribir mucho
No quiero escribir mucho, nunca lo hago, me asfixian las palabras cuando de los sueños me siento un inmundo cómplice, inundando el cenicero un poco más de ofrendas a las musas bellidas y me siento como una mujerzuela rezando, esas que de día van llorando.
Muero cansado de ver crecer a los niños, de teñir historias sin romances y de enamorarme de espectros ancestrales, ansiando sólo salir contigo.
Veo lejos enamorarme de una aroma, comprar de nuevo una rosa, decir mentiras piadosas y tener de nuevo una noche tormentosa.
En serio quiero ver una cabellera ondulante, una mirada fija y cautiva, un si, a lo que yo quiero y un beso en lo secreto.
Muero cansado de ver crecer a los niños, de teñir historias sin romances y de enamorarme de espectros ancestrales, ansiando sólo salir contigo.
Veo lejos enamorarme de una aroma, comprar de nuevo una rosa, decir mentiras piadosas y tener de nuevo una noche tormentosa.
En serio quiero ver una cabellera ondulante, una mirada fija y cautiva, un si, a lo que yo quiero y un beso en lo secreto.
30 de noviembre de 2007
mordiendo el pan
Volteo los ojos queriendo tragar saliva, pero me cuesta ver a mi país sin olor a café y abandonado, sin virgen ni cosecha, con gente aventando palitos en las calles, con noticias que me saben a chocolate frío y sin muchas ganas de llorar, siendo aún las once de la mañana.
Ya es invierno pero hace calor, dicen que no hubo fraude electoral, ¿y entonces la reforma qué?
Me he estado gritando en silencio, mordiendo el pan, y rascándome la nariz.
Sentado me he quedado sin dormir, esperando el momento que vengan las ganas de aplaudir, o mejor aún, que tengamos algo que discutir.
Miro la noche que contiene estrellas, que brillan muertas con menos fortuna que ayer, pero aún más que las que han de venir.
Soñé de nuevo al diablo apoyado en la campana, que no tocó hoy para mí, pero ofició misa, eso sí.
Ya es invierno pero hace calor, dicen que no hubo fraude electoral, ¿y entonces la reforma qué?
Me he estado gritando en silencio, mordiendo el pan, y rascándome la nariz.
Sentado me he quedado sin dormir, esperando el momento que vengan las ganas de aplaudir, o mejor aún, que tengamos algo que discutir.
Miro la noche que contiene estrellas, que brillan muertas con menos fortuna que ayer, pero aún más que las que han de venir.
Soñé de nuevo al diablo apoyado en la campana, que no tocó hoy para mí, pero ofició misa, eso sí.
27 de noviembre de 2007
uñas teñidas de sepia

Me saben bien las uñas teñidas de sepia, como un pan con dulce de leche, a eso le llamo un “panchito” con cajeta, y me gusta mucho.
También me transpira el limón por la garganta y las orejas, por eso empapo las almohadas, y necesito ser de sal para justificar mi existencia.
Juego con la baraja por las probabilidades, por jugar con la mente humana y engañarme a mi mismo.
Bebo por la compañía, y por la ausencia, siempre por placer, nunca para lamentar, eximiéndome de todo alcoholismo malsano, poco literato y bohemio.
De noche cuando puedo, duermo abrazando mis sueños, al despertar siento que los he perdido, y ahora trato de recordar.
También me transpira el limón por la garganta y las orejas, por eso empapo las almohadas, y necesito ser de sal para justificar mi existencia.
Juego con la baraja por las probabilidades, por jugar con la mente humana y engañarme a mi mismo.
Bebo por la compañía, y por la ausencia, siempre por placer, nunca para lamentar, eximiéndome de todo alcoholismo malsano, poco literato y bohemio.
De noche cuando puedo, duermo abrazando mis sueños, al despertar siento que los he perdido, y ahora trato de recordar.
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