21 de enero de 2010

Jueves del Escribano

Otro jueves por la noche, también llamado por los parroquianos como "Jueves del Escribano" en el viejo bar del centro, herencia de los despojos de la revolución, ahí estaba Rio limpiando una de las pocas mesas utilizadas de la noche cuando llegaron dos chicas con una mirada un poco tristona acompañadas de lo que parecía ser el novio de una de ellas, al sentarse, Rio se acercó con el discurso de todos sus jueves.

-Buenas noches, bienvenidos, ¿qué les servimos?-mientras esbozaba una cansada sonrisa.

El novio de una de ellas acompañado de un delgado bigote recortado (al estilo de los pachucos o cholos) pidió una cubeta de cervezas para los tres.

Rio fue hacia su barman para anunciar el pedido y lo que recibió fue una cubeta para ir por las cervezas al refrigerador de la cocina, en el mismo momento en que Brenda Gisselle se le acercó para preguntarle por el baño.

2 de enero de 2010

Inquilinos del buró ´09

Se ha terminado el año, y como es costumbre les presento mi top 5 de la edición “Inquilinos del Buró '09. Como ya saben, muchos han sido los libros que se apoyaron y hasta empolvaron unas semanas en el buró, hubo los que extendieron por mucho las horas de la noche y otros que fueron material de lectura mientras esperaba a que me lavaran el auto, pasaron por mis manos los que me subieron el ánimo y los que me llevaron a sumergirme en la intriga fría de sus páginas.

En los instantes previos a este post me he dado cuenta que en este año la literatura japonesa tuvo gran dominio en mi lista de lecturas, y cómo se darán cuenta Haruki Murakami ha sido el gran triunfador en esta nueva entrega de “Inquilinos del Buró”.






Sábanas inquietas

Siempre faltarán los cigarros para esas historias donde uno se despierta antes de las cinco de la mañana, el tiempo va muerto y tomo “Estas ruinas que ves” será quizá mi primera relectura y sonrío acercándome el primero de diez cigarros que me acompañarán durante los primeros capítulos antes de que las manos se me pongan frías y las sábanas inquietas.

27 de diciembre de 2009

Poetas que olvidaron mirar

El aullido en mi sueño es para quedarme un poco más en él.

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Tengo ganas del aire que no acaricia pero que si muerde y convierte un impulso en una idea sostenida.

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La mañana tiene la gracia de una flor que resiste la noche sin llorar.

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Son horas en las que estamos sólo para caminar (poetas que olvidaron mirar).

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Mi huerto

Sólo el arrepentimiento que se ha escapado de su aislamiento en plena hora del sueño golpea disimuladamente la inquietud del deseo doblemente nato.

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Cabe la duda y la violencia en el corazón que me ha amado en una sintonía inexistente.

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Vienen los torbellinos fríos de ser padre con alguien que recién se estrenó como madre.

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Nos debilita el pesar y la sombra de un huerto que ya no se debe traspasar.

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En su tierra natal vive alguien más que al igual que ella ha conocido la sensación de ser sin estar.

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Su entrega a otra carne la hizo sin chistar, eso me quita el sueño y me hace meditar.

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El deseo que tuvo se duplicó, el tiempo suyo y no mío murió, me muero en pleno invierno.

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No engendró a ningún perro, pero tiene uno a lado, cuidando jadeante, al que fuera mi huerto.



7 de diciembre de 2009

Disimule la decepción

Espero perdure un poco más el deseo, y no mate la calma.

Deje de ser una y sea muchas en la noche, sobre todo en la cama.

Hable con una taza de café en las manos, y guarde los cigarros.

Disimule la decepción y luzca enamorada.

Cargue un paraguas, no sea que llueva en el camino.

Comente la utilidad de traer la uñas pintadas.

No me hable si aún no me conoce.