Tuvimos un abril donde morir en los poemas, también iglesias pequeñas donde tu mano y la mía vivían un extraño compromiso. Confieso que no vimos nieve porque en nuestra geografía es casi inadmisible, y que la patria es aquella que aún nos recuerda a nuestros hermanos, primos y abuelos.
Yo te amaba en esa dimensión del tiempo imposible, desde las tardes infantiles leyendo en la sala de la abuela, hasta el canto de los helados en Riva Palacio, en mi felicidad de niño solitario.
Aún sueño que nos fugamos, paramos en un pueblo y jugamos en el barro.
Goyette
Yo te amaba en esa dimensión del tiempo imposible, desde las tardes infantiles leyendo en la sala de la abuela, hasta el canto de los helados en Riva Palacio, en mi felicidad de niño solitario.
Aún sueño que nos fugamos, paramos en un pueblo y jugamos en el barro.
Goyette