11 de mayo de 2008

Me gustan los carteles

Me gustan los carteles de la segunda república,

guerra cruenta contra la traición impúdica,

pero más me gusta soñar con la tercera,

y sus brigadas libertarias apuntando desde la acera.

7 de mayo de 2008

Entre Olivos

Me he perdido entre olivos,
que me aprisionan con ternura,
mordiendo mis ojos vivos,
condenándome a su hermosura.

Goyette Dos Olivos

4 de mayo de 2008

Cuentos cortos

Mis cuentos son historias sin cerrar, a veces porque perdí la ilusión en el desenvolvimiento de los hechos, o porque las féminas hicieron jirones las pretensiones del protagonista.

Además de tener la costumbre de dejar cuentos inacabados, los pocos en mi haber han durado su mera ilusión.

Otros llegan y me roban a la amante, a la niña pobre, a la estudiante y a las bien conservadas maestras, ofreciéndoles una historia más sencilla y burda.

Siendo así me retiro para reconstruir el perfil del personaje y alimentarlo con nuevas promesas, que difícilmente se cumplirán, es tan sólo para retenerlo, ya que tiene potencial, amores no, porque se los debo.



Goyette De los Cuentos

29 de abril de 2008

Soñador de sangre y papel

Cuando me he creído poeta, las ganas, el amor y los alhelíes han valido poco ante la formalidad, el futuro prometedor y una cuenta en el banco.

Me he soñado de sangre y papel, siendo lo que escribo y regalo, lo que puedo ser.

Se me agotan los versos entrando a la madurez, pero en la débil resistencia de los días, todavía soy poeta.

Poco me queda de lirismo, tanto que la tierra por muy mojada, me sigue absorbiendo con un aire de cinismo.

¿Cuánto me queda? Sólo las ilusiones provinciales, ferroviarias, universitarias y las letras libertarias.

Un amor de muchas musas, que me han dejado despidiéndoles en andenes llenos y vacíos, de polvo y hastío.

Me he querido ir con más de una, pero todas las balas se las llevó Werther, añejando mi tinta muerte.


Por eso soy un soñador de sangre y papel.

Lo que puedo ser.

A limón el verso

Cortos los versos, como a los limones para la jarra.


Las cartas para un sentimiento perdido.


Y los cuchillos sobre la madera y una catarina.


El amor nublado de un cielo endemoniadamente azulado.


Me gusta sorprender a la tierra follada por ese demonio, el olor irresistible.


En la tarde de limones y semillas tragadas.


Apoyado en el limonero, para escribir sólo esto.


Goyette Dos Limones

En Letralia