13 de febrero de 2007

El Santo



Cuando nuestro mundo está amenazado por seres de otra galaxia, dimensión o tiempo, sólo hay un hombre proveniente de las raíces más surreales del inconsciente colectivo que nos puede librar de todo mal.

Un hombre que maneja la tecnología más avanzada en foquitos de diversos tamaños y colores (cuando el filme era a color por supuesto), perillas al mero estilo radiofónico de la Unión Soviética, así como galán de cientos de mujeres cuyo principal atributo son las caderas prominentes (como las chicas que se paseaban con diminutos bikinis todo el tiempo alrededor de Mauricio Garcés).

El nombre de esta gran leyenda, héroe nacional, amo del cuadrilátero, y figura indiscutible de la cultura popular mexicana era Rodolfo Guzmán Huerta, pero preferimos recordarlo como El Santo.

En estos tiempos dónde lo más inverosímil ataca nuestras mentes, dónde la alta política le sube el precio a la tortilla, dónde las concertaciones entre los ya mimetizados partidos políticos mexicanos nos asombran cada día más con su cinismo y arreglos partidistas, debe regresar (lo escribo con el tono de suplica más profundo) el paladín de la justicia, el enmascarado de plata, nuestro hijo, El Santo.

Goyette Dos Gallos

1 comentario:

Anónimo dijo...

México lindo y querido!!!

Goyette, me gusta como escribes... Bueno, después de haber visto el vídeo, y haberte leído, no que queda más que decir... "Necesitamos urgente un Santo para todos. Vuelve"

cariños...